Cosas que pienso, cosas que siento, cosas que vivo, cosas...
Ya vengo diciendo en estas páginas que es recientemente que me voy dando cuenta de que soy más valiosa de lo que creía en algunos campos...Ayer tuve una experiencia sumamante agradable y reconfortante. Voy a resumir lo que ocurrió, pues aunque sucedió en apenas una hora, se gestó durante cinco meses de trabajo.
Ya he comentado con anterioridad que yo trabajo con niños y niñas de todas las edades, uno de los campos en que lo hago es "impartiendo" clases de teatro, tengo dos grupos de niños y niñas de los 3 a los 10 años, y puedo decir que son geniales...En concreto voy a hablar del grupo de ayer...desde que en enero empezamos a preparar y decidir qué obra íbamos a representar todo parecían complicaciones, les pedí que eligieran su cuento favorito para poder adaptarla para ellos,ya que siempre son ellos los que eligen qué historia vamos a representar y yo quien la escribe o reescribe. En esta ocasión no hubo unanimidad, la mitad quería hacer La Cenicienta y la otra mitad Robin Hood...así que hice una mezcla entre ambas historias, el resultado, Dos pájaros de un tiro. Me llevó mucho tiempo y sobre todo me quedé atascada de la mitad hacia el final...no se me ocurría cómo terminar esa historia enredada que al principio iba a llamarse Robincienta...Cuando trabajas con niños de tres o cuatro años cuentas con una complicación añadida, no saben leer, así que toda la obra de cabo a rabo la aprendemos de memoria a base de repetir...los grandes y los pequeños, la cuestión es que yo voy escribiendo al tiempo que vamos aprendiendo...porque así puedo ir cambiando el texto e incluso la historia en función de las capacidades y preferencias de mis muchachos...
Llegó el día del estreno, así lo vivo yo, como un gran estreno teatral, pues es el momento en que ponemos a la vista de todos el trabajo que hemos realizado y lo mucho que nos hemos esforzado...
Mientras escribía sabía que tenía gracia, sabía también qué cosas le harían gracia a los papás, pero el día de la representación...fue todo un éxito, toda la gente que vino a vernos rió a carcajadas con los textos y las ocurencias de mis pequeños....Salió todo fenomenal y aplaudieron muchísimo incluso entre escenas...fue todo un éxito de crítica y público,jajajaja. Recibí infinitas felicitaciones reconociéndome el trabajo bien hecho, si, ya se que el público no era precisamente imparcial pero eso se nota, se nota la diferencia entre cuando les ha gustado y cuando les ha gustado muchísimo, como fué el caso.
La cuestión es que por más felicitaciones que recibía no terminaba de hacerlas mías...me sigue costando aceptar elogios cuando hago algo bien, a menudo me pasa que me siento menos valiosa menos "estupenda" de lo que me dicen que soy, en este y en otros campos, me pasa algo parecido a lo que cuenta la historia del anillo y la moneda de oro, vaya...ya estoy otra vez citando cuentos de otros...de este no me acuerdo muy bien, así que puedo intentar bucear en mi memoria...o modificarlo a mi antojo e intentar contarlo aquí, personalmente creo que el uso de cuentos y ejemplos siempre me ha ayudado a hacerme entender mejor, a menudo digo frases como : eso es como lo que le pasó a aquel que...o no sabes la historia de...? Bueno, dejádme que siga con mi ejemplo:
Había un muchacho que no tenía ganas de hacer nada porque no se sentía útil para hacer ninguna cosa, un día fue a contárselo a su maestro en busca de ayuda para que le dijera qué podía hacer con su desánimo; el maestro que fingía estar muy ocupado le pidió el favor de hacerle un recado, le dijo que fuera al bazar e intentara vender su anillo y le dijo que no aceptara menos de una moneda de oro. El muchacho lo intentó por todos los medios pero algunos hasta se reían pues una moneda de oro era un precio desorbitado para pagar por un anillo, después de intentarlo todo el día volvió muy desanimado a casa del maestro y le contó lo sucedido. el maestro entonces le mandó al taller del joyero para que se la tasara pero que no se la vendiera, que regresara de nuevo con su anillo. Cuando el muchacho le enseñó el anillo al experto este lo admiró con encanto y le dijo que en este momento no podía darle más de 70 monedas de oro porque no disponía de más dinero pero que si volvía al día siguiente podría pagarle 90. El chico volvió como loco a contar lo ocurrido a su maestro, este no se sorprendió y volvió a ponerse su anillo. Le dijo al muchacho: tú eres muy parecido a este anillo, eres algo valioso y único, y sólo un experto sabrá ver ese valor, porqué te empeñas en que cualquiera te diga lo que vales?
Pues bien, a veces me siento un poco así, como el muchacho, poco a poco y gracias a mi trabajo la gente empieza a valorarme más, pero a veces me falta algo, tal vez sea confianza en mi misma para poder asumir que las palabras de elogio que recibo son sinceras y se corresponden con la realidad...pero a veces me siento como el anillo, única y valiosa, hace poco alguien cuya opinión valoro muchísimo y a quien admiro y aprecio me dijo que había leído lo que escribo aquí, y que le había gustado... me sentí como el más brillante de todos los anillos...es curioso lo que ocurre cuando el "experto" es quien te dice la palabra oportuna, te lo crees.
Bueno quería compartir este pequeño éxito con vosotros, con los que leeis lo que escribo y me teneis paciencia...Gracias...
.....de todo corazón.
(Imagen tomada de Impero numismático)